lunes, 21 de febrero de 2011

JUSTIFICACIÓN AMBIENTAL

La actitud hacia el Medio Ambiente es una prolongación de la autoestima y el sentir consideración y aprecio por los demás. “Nadie dá de lo que no tiene…” reza el refrán popular y es el entorno la prolongación del ser, el sentir y el hacer, que nace de lo individual para construir lo colectivo. Por lo tanto, pretender llegar a que el niño(a) y el(la) joven, valore su espacio vital sin valorarse a sí mismo desde lo humano, desde su realidad como ser, no tiene sentido, como lo afirma Maturana (1997) “el progreso no está en la continua complicación o cambio tecnológico sino en el entendimiento del mundo natural que permite recuperar la armonía y belleza de la existencia en él desde su conocimiento y respeto, pero, para ver el mundo natural y aceptarlo sin pretender dominarlo ni negarlo, debemos aprender a aceptarnos y respetarnos a nosotros mismos, como individuos y como coterráneos”.
En este sentido, la Educación Ambiental tiene un papel fundamental como estrategia de cambio cultural, para promover un desarrollo humano integral, implicando para ello una reformulación de actitudes, valores y prácticas de los individuos entre sí y de la sociedad en relación a su responsabilidad con el entorno. Como lo expresa Noguera (2004) “hay que entender lo ambiental como una dimensión, como una trama de relaciones, como una forma ética de ser, como una manera de comprender nuestra propia vida”, por lo tanto, la Educación Ambiental debe partir de la construcción del concepto de “persona” como ser con sentido humano, natural y social.
Teniendo en cuenta que el respeto a todas las formas de vida, punto de partida de una Ética Ambiental se inicia con el respeto al amigo, al compañero, al ciudadano, a los padres y hermanos, así como al árbol, se extiende al espacio público y a todo lo que implica convivencia en un contexto social, lo que se necesita es vivir en la dignidad que se constituye en el respeto por sí mismos y por el otro, como el fundamento del modo natural de ser cotidiano. Los componentes básicos de las relaciones humanas deben ponerse al servicio de una escala de valores, donde la búsqueda de una mejor calidad de vida y la construcción de una cultura ambiental sean la meta.
Hablar de Cultura Ambiental implica una nueva relación con el Medio Ambiente a partir de las potencialidades como seres humanos en una escala de valores en donde el cuidado y aprecio por sí mismos, por los demás y por el entorno se encuentran en igual nivel formando una integralidad.
Por eso, se plantea en el colegio Luis Carlos Galán Sarmiento IED, abordar el Proyecto Ambiental Escolar -PRAE- como una estrategia para la Educación Ambiental, planteándola como un fortalecimiento de los valores y actitudes de respeto, responsabilidad y compromiso, no solo de los(las) estudiantes, sino de toda la Comunidad Educativa, hacia el Medio Ambiente y los Recursos Naturales a nivel Institucional, Local y Global, con una visión integral, holística, sistémica y ecológica.

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